En la inauguración de la Calle sector La Joyita, en El Junquillo, el alcalde se quejó de que le echan la culpa de todo y hasta puso ejemplos:
Si se cae un palo: culpa de Pepe.
Si sube la gasolina: culpa de Pepe.
Si no llueve: culpa de Pepe.
Chistoso, sí. Pero fíjense en esto:
Cuando llega la pipa de agua, cambian un foco o pintan un bordillo, todo es gracias al alcalde.
«Ahí está el detalle», diría Cantinflas.
Si se acostumbra al pueblo a que todo lo bueno es obra de una sola persona, no se sorprenda cuando todo lo malo también lleve su nombre.
Esa es, mis queridos tishudos y tishudas, La Paradoja del Alcalde, confirmada por el mismo Pepe.
¿Se vale que le echen la culpa de todo, o él mismo sembró esa costumbre?
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