Antes de ser Barberena, este pedazo de tierra ni siquiera se llamaba así. En la Colonia era territorio de los frailes mercedarios y le decían Corral de Piedra. Así nomás, sin adornos. Después de la independencia de Centroamérica quedó bajo el Circuito de Cuajiniquilapa pa' asuntos de justicia — o sea, ni cabecera éramos todavía.
La cosa cambia el 20 de diciembre de 1879, cuando por acuerdo gubernativo se crea oficialmente el municipio, juntando Corral de Piedra con El Pino, Buena Vista, Cerro Redondo, La Vega, Los Tarros, La Pastoría, San Juan Utapa, El Zapote, Tianzul y Pueblo Nuevo. Fue el General Justo Rufino Barrios quien le cambió el nombre a "San José de Barberena", que con los años se acortó a lo que hoy conocemos.
Y aquí viene un dato que a más de uno le va a sacar una sonrisa: entre 1913 y 1920, Barberena fue cabecera departamental. ¿Por qué? Porque el 8 de marzo de 1913 un terremoto destruyó casi por completo Cuilapa, y mientras la reconstruían, siete años completos, le tocó a Barberena cargar con esa responsabilidad.
En esos mismos años (1916-1917) se construyó el Templo de Minerva, uno de los solo cuatro que existen en todo Guatemala (los otros están en Chiquimula, Jalapa y Quetzaltenango). Motivo de orgullo hasta el día de hoy, y con toda razón.
Hoy Barberena es uno de los 14 municipios de Santa Rosa, con más de 47,000 habitantes según el censo del 2018, sobre la Interamericana CA-1, a 54 km de la capirucha. La economía se mueve principalmente entre café y agricultura.
Pero bueno, vamos a lo que todos quieren saber: ¿de dónde viene lo de "tishudo"?
Según el Diccionario de guatemaltequismos de Lisandro Sandoval, "tishudo/a" se le decía antes a quien cojeaba al andar. Y el apodo se les pegó a los habitantes de Corral de Piedra —y luego Barberena— por las crianzas de cerdos que había en la zona, que generaban basureros donde se reproducían niguas, causantes de esa cojera tan característica.
De ahí, sin pena y con orgullo, nuestro lema: "De tishudos para tishudos."
Así que ya sabe, si alguien le dice tishudo, no se enoje: es historia pura, con todo y sus niguas.

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