Si buscás el nombre de Ricardo Martínez Alarcón (VAMOS) en la agenda de grandes transformaciones para Guatemala en este 2025, probablemente te quedés esperando.
Pero si lo buscás en los jaripeos y ferias de Santa Rosa, ahí siempre está en primera fila.
A diferencia de otros legisladores, el trabajo de Alarcón este año se resume en tres puntos que todo santarroseño debería conocer:
1. La sombra de "Napo": Se ha convertido en el acompañante inseparable de Napo Rojas. Donde hay banda municipal y corte de cinta, ahí están ambos. Su estrategia parece la de siempre: mucha presencia para la foto, poca propuesta en el Pleno.
2. Votante "sí, señor": Su peso en el Congreso no viene de ideas propias, sino de ser un voto seguro para la bancada VAMOS. Fue clave en la aprobación del Decreto 7-2025, que reduce controles en el manejo de fondos de los Codedes, algo que convenientemente lo deja bien parado con alcaldes aliados.
3. Asistencia de panzaso: A diferencia de Napo, Ricardo sí llega a comisiones. Pero su producción de iniciativas de ley propias es prácticamente inexistente. Se limita a firmar y respaldar lo que su bloque le indica.
En conclusión: Ricardo Alarcón encarna al diputado “acompañante”: presente cuando hay cámara o votación ordenada por el partido, pero ausente cuando se trata de construir soluciones reales para Santa Rosa.
¿Votos o jaripeos? Todo indica que su prioridad para el 2026 ya está clara.

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