“El pueblo no necesita promesas, necesita amigos.”
Después de 20 años en la silla... ahora resulta que lo que hacía falta era amistad.
Veinte años para demostrarlo. Veinte presupuestos. Veinte oportunidades.
Y apenas hoy nos enteramos que el secreto era ser “el amigo del pueblo”.
Entonces la pregunta no es si necesitamos promesas...
La pregunta es:
¿qué hicieron esos 20 años, amistad o gestión?
Porque si solo era amistad, salió cara.

Comentarios