Por ahí anda circulando en varios grupos una publicación agradeciendo a la Municipalidad de Barberena por llevar una pipa de agua a la aldea Mal País. Un agradecimiento que, por supuesto, parece muy espontáneo y genuino.
Pero hay un pequeño detalle que hace bastante irónica la situación…
Resulta que de Mal País sale agua para abastecer al casco urbano de Barberena, pero a Mal País tienen que llevarle agua en pipa.
¿No es una maravilla? Una comunidad de la que sale agua para abastecer al casco urbano de Barberena termina dependiendo de pipas para atender sus propias necesidades.
Y ojo, qué bueno que atiendan la necesidad de los vecinos. El problema no es que llegue la pipa, sino que se presente como un gran favor lo que debería ser parte de las responsabilidades municipales.
Porque una cosa es agradecer el trabajo de quienes llevan el agua y otra muy distinta es aplaudir como si nos estuvieran regalando algo.
Al final, una comunidad que contribuye al abastecimiento del casco urbano también necesita que atiendan sus propias necesidades de agua. Y eso debería invitarnos a reflexionar más allá de una publicación de agradecimiento.
¡Qué bonito servicio!

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